miércoles, 8 de octubre de 2008

Portuense vs Balona (1-1)

La Balona sigue sin ganar pero también sigue sin ocupar puestos de descenso. Su mal partido de ayer en El Puerto le ha llevado al lugar que preocupa pero al menos mantiene esa curiosa posición impropia para un equipo que no conoce la victoria en siete partidos y que, además, contabiliza un menos que el resto.
El final fue tan inesperado como el principio. La inclusión de Thorices en el lugar de David Pérez no era ni mucho menos algo que nadie hubiera esperado. La presencia de González sí, aunque el joven jugador sevillano estuvo a un nivel muy discreto con errores de principiante a la hora de despejar la pelota.
También sorprendió algo la presencia de Miguélez en el banquillo, aunque sus problemas físicos y el penoso estado del José del Cuvillo podía ser factores convincentes para que empezara viendo el partido como suplente.
Todo esto y la presencia de Marín era lo innovador en la Balona para afrontar un partido importante. Pero el equipo no dio señales de mejora en los primeros cuarenta y cinco minutos, en los que hubo momentos más bien incómodos ante la falta de creatividad. Parecía increíble que la Balona no se hubiera ido al descanso con algún gol en contra. La nula capacidad de creación de los de Burgueña contrarrestaba en todo momento con el empuje local.
Nada más empezar, a los dos minutos, una falta lanzada desde la derecha por Abel fue despejada por Diego. A la Balona le costaba un mundo llegar con cierta fluidez al área contraria. Los balones llegaban sólo con envíos largos o a balón parado, como uno que se remató con un cabezazo de Juli Ferrer sin peligro
El partido era pobre en el aspecto técnico, con mayor control local pero sin que preocupara en ataque. Los linenses se limitaban a intentar contener aunque, eso sí, con algunos errores en el despeje. Las jugadas de ataque seguían siendo esporádicas, como la del minuto 21, con un centro de Zurdo que no encontró rematador.
La primera gran ocasión local llegó en el minuto 27. Un remate de Sanlúcar dentro del área pequeña fue despejado por Zurdo de cabeza cuando la pelota entraba, aunque Thorices estaba bajo los palos. Dos minutos después fue González quien sacó un balón que se colaba. Incluso hubo quien pidió gol por entender que la pelota había entrado. En esos instantes, alrededor de la primera media hora, la Balona estaba a merced de los locales y era extraño que no fuera en desventaja en el marcador..
El primer tiro de la Balona entre los tres palos llegó en el minuto 36. Manrique disparó con la izquierda muy flojo a las manos del portero. Era la imagen perfecta de lo poco que estaba haciendo el equipo, aunque eso coincidió con un cierto descenso en el acoso local.
La Balona parecía despertar pero sólo fue apariencia porque a los 40 hubo un extraordinario paradón de Thorices a tiro de Diego Ramírez.
En la segunda parte todo empezó a velocidad de vértigo. Burgueña había decidido introducir a Miguélez en lugar de Zurdo para intentar tener más el balón. Pues a las primeras de cambio llegó un medido balón interior del asturiano a Enzo Noir y la vaselina de éste se fue fuera por poco cuando estaba en posición ideal para haber adelantado a la Balona. Fue un espejismo. En la jugada siguiente, el blanquinegro Diego pierde una pelota cerca del córner y el avance de Diego Ramírez hacia el área acaba con pase atrás que Kikín aprovecha para batir por la escuadra a Thorices.
La verdad es que en ese momento era el resultado justo. Los locales habían expuesto más y habían tenido más ocasiones. El partido cambió. La Balona frecuentó más las cercanías de Manu aunque sin muchas ocasiones. Varios avances por la banda izquierda quedaban en nada, lo mismo que los que llegaban por el otro lado, donde Marín no podía hacer su juego habitual de desborde.
Pero, eso sí, la Balona no se descompuso nunca. Puso empeño pero le faltó acierto. El cuadro local ya estaba más para verlas venir y no buscaba la sentencia, aunque pudo haber llegado en una acción de Sanlúcar cortada en falta por Diego cuando el racinguista se iba a meter en el área.
El empeño blanquinegro tuvo su premio cuando ya se pensaba en la tragedia. Un balón enviado desde la derecha fue rematado por Enzo Noir y despejado en corto por Manu. Coco, atento, no falló.

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